
Cuesta armar un comentario del partido, cuesta analizar un partido con la tristeza que puede tener cualquier argentino en este momento.
Cuesta creer la eliminación del Mundial con el gran rendimiento que tuvieron en el encuentro Carlitos Tevez, Roberto Ayala y Javier Mascherano.
Hay una rara sensación en la gente y es algo que me sorprendió. Si bien todos nos quedamos re caliente con el resultado es cómo que no tenemos para reprochar la actitud del equipo, sentimos que morimos de pie.
La paradoja del destino quiso que Ayala, quien fue la figura de nuestro país, errara su penal. Lo del “ratón” fue impecable en los 120 minutos, estando seguro en la marca y perfecto en el aérea defensiva y ofensiva.
El partido fue parejo y creo que fue justo que se llegara a los penales.
Pero cuando Ayala puso en ventaja a la Argentina luego del corner ejecutado por Riquelme, creí que los pupilos de Pekerman se llevaban el pasaje hacía Semifinales. Porque parecía que Alemania no podía lograr la igualdad.
Lamentablemente cuando restaban sólo 10 minutos para el final del encuentro, Ballack mandó el centro, el ingresado Borowski la peinó y Klose le ganó en el salto a Sorín y, con un cabezazo cruzado, venció a Franco. Haciendo valer aquella frase que dice: “2 cabezazos en el aérea es gol”.
Hubo un momento que fue fundamental para que Argentina se vuelva a casa, fue cuando Klinsmann mandó a Odonkor por Schneider. Odonkor no sólo levantó a su equipo, además le pegó un baile tremendo a Sorín y logró levantar a su público. Este cambio fue el factor fundamental para que los germanos sigan en carrera hacía el título.
Llegarían los penales. No creo que sea una cuestión de suerte cómo dicen algunos cómo tampoco creo que si el “pato” no se hubiera lesionado Argentina ganaría el match, debido a que el local los ejecutó perfectamente. Ayala y el “cuchu” Cambiasso erraron sus disparos y el sueño de Argentina se acabo.
Estoy muy triste, muy caliente, pero igual digo:
“Aguante Argentina Carajo”.



