
La imagen no hacía falta explicarla, era bien clara. Para muchos era una actitud inentendible. Los hinchas argentinos que estaban en Saitama viendo el encuentro entre nuestro país y Turquía por los Cuartos de Final del Mundial de básket no paraban de cantar, de gritar, de volverse locos. La policía japonesa les pedían a los simpatizantes que se sienten, no entendían esta actitud.
¿Qué será lo que nos pasa a los argentinos cuando vemos que un equipo representa los colores albicelestes?
No debe haber en el mundo un lugar donde se viva con tanta pasión los mundiales de distintos deportes. Y no es algo sólo del fútbol. No importa si entendamos o no de los que estamos viendo, juega Argentina y la vamos a alentar para que se lleve el triunfo.
Ahora es el básket, hace unos meses fue el fútbol y después será el tenis, el hockey y el vóley.
Recuerdo la Semifinal de la Copa Davis del 2003 entre España y Argentina. Los españoles no podían entender tanto fanatismo, hasta los mismos tenistas se sorprendían.
Es raro ver el nacionalismo que produce el deporte en nuestro país, teniendo en cuenta que los argentinos no suelen ser tan nacionalistas en el resto de la vida.
Los argentinos tenemos muchos defectos, pero también tenemos virtudes, la pasión que vivimos por el deporte es una de ellas.
Foto: Olé.














