Hasta ayer nuestro país no estaba en el pequeño recuadro, pero la obtención de la undécima medalla dorada por parte del dobles de tenis, conformado por Schwank y Zeballos, le permitió ocupar la séptima posición de la tabla e igualar el lugar de Santo Domingo.
Más allá de la última presea de oro, el saldo del deporte argentino, que también cosechó 15 medallas de plata y 33 de bronce, vuelve a ser negativo. Esto se debe a que no existe un problema, sino que hay varios problemas.
Primero y principal, sin que el Gobierno no aporte más dinero y no establezca un plan de trabajo no se puede hacer nada.
Por su parte, los dirigentes de las distintas federaciones son, en su mayoría, incapaces para desarrollar su tarea correctamente.
El ejemplo más claro de esto lo sufrió el remero Santiago Fernández, quien este año, mientras se llevaba a cabo la Copa del Mundo, durmió en un auto porque no hicieron la reserva del hotel y en Río corrió con un bote que tiene 12 años de antigüedad.
Por último quedan los deportistas, que en algunos casos son responsables. Se sabe que existen atletas que cobran una beca que no merecen, algo que de forma indirecta perjudica a los deportistas de elite.
También es sabido que los argentinos no tienen una cultura para generar ingresos, llamase una idea de marketing.
Los Juegos Panamericanos llegaron a su fin. México y Colombia terminaron arriba de nuestro país en el medallero y Venezuela, que ocupó el octavo lugar, sumó más medallas en total. Esto era algo impensado años atrás, pero hoy se transforma en una triste realidad que difícilmente alguna vez vaya a cambiar.
# Río 2007.








